• Manuel Rodríguez

Un joven inexperto que arriesgó todo

Hola soy Diego, tengo 21 años y soy estudiante de la licenciatura de Administración de Empresas, actualmente vivo con mis padres y trabajo con ellos en el negocio familiar por medio tiempo y algunos fines de semana.

Siempre he soñado con tener un negocio propio como el de mis padres y es por ello que desde los 17 años empecé a ahorrar hasta tener la suma de cincuenta mil pesos en mi cuenta.


Al cursar la materia de Finanzas me comencé a apasionar por las inversiones e inicié viendo páginas de internet con simuladores de fondos de inversión. Asimismo, entré a un concurso de “inversión simulada” de una famosa casa de bolsa para obtener puntos extras en la materia. Al finalizar el concurso no obtuve el resultado que quería pero me di cuenta que pude invertir y podía hacer crecer mi dinero más rápido. No lo pensé dos veces y abrí mi primera cuenta en un broker de una famosa casa de bolsa y fue ahí que comenzó la aventura con mis inversiones.


Me puse muy nervioso y no me atreví a hacer mi primera inversión en la primera semana, pero emocionado comencé a explorar la plataforma del broker e investigué cómo leer e interpretar las gráficas de análisis y cómo funciona la plataforma. Después de una semana decidí comprar mis primeras acciones que según mi criterio consideré las indicadas, en las que invertí una pequeña parte de mis ahorros.


Al siguiente día, emocionado vi cómo mis acciones subían y bajaban poco a poco, mi sorpresa fue que comenzaron a bajar estrepitosamente y nervioso durante la semana comencé a comprar más y más acciones cada vez que caían, pensando en que no podrían caer más, y en cuestión de tres semanas tenía invertido todos mis ahorros.


Me frustré, pensé en vender todas las acciones y no volver a invertir más, me volví distraído y disperso con mi entorno por el estrés diario y ver como mi dinero iba disminuyendo. Frecuentemente checaba mis acciones para ver si el panorama cambiaba.

Un día tomé la decisión, si mis acciones caían un poco más me retiraría, y entonces fue cuando dejé la orden de venta y de los nervios no quise ver el resultado hasta la próxima semana.


La siguiente semana nervioso abrí y asustado vi que las acciones estaban vendidas a un precio mucho menor al que las había comprado, entonces fue cuando entendí que la renta variable es un riesgo que no todos estamos dispuestos a soportar, y que existen diferentes instrumentos de inversión diseñados para cada perfil de inversionista.

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