Cómo un crédito salvó a mi negocio

Sabemos que el iniciar un negocio requiere de mucha dedicación y, sobre todo, paciencia. Los primeros años son los más complicados (sin importar el tamaño de la empresa), ya sea por falta de experiencia, capital, entre otras cosas, y en la situación que estamos viviendo con la pandemia, es aún más complicado. Es por eso que les compartiré mi experiencia, para que comprendan la importancia de contar o solicitar un crédito.


Todo comenzó en marzo de 2019 cuando decidí abrir mi negocio (una cafetería). Todo pintaba bien, claro que al principio casi no había clientes porque como el negocio era nuevo, todavía no se daba a conocer completamente. Pasaron los meses y la cafetería iba creciendo poco a poco, ya más personas lo conocían, recomendaban y tenían muy buenos comentarios.

El problema empezó un año después de la apertura (marzo 2020), cuando empezaron los rumores del primer caso positivo de covid en Culiacán. Esa noticia revolucionó a toda la ciudad y ahí fue cuando todos empezaron a entrar en pánico y empezar a cuidarse, y, por ende, algunos clientes ya no iban al negocio. Semanas después, se dió el anuncio oficial que ya había más contagiados y que se debía hacer cuarentena.


Comencé a planear estrategias para que el negocio no cayera debido a esta situación, empecé a optar por el servicio a domicilio y el ordena y recoge. El primer mes estuvo muy bien, tuvimos ventas similares a las de meses pasados, así que decidí continuar utilizando esta estrategia. A los días, empecé a notar que las ventas bajaban, así que decidí meter promociones (descuentos, 2x1, etc.). Intenté de todo por aproximadamente 3 meses, pero al final, la situación se fue de las manos y se tomó la decisión de cerrar el negocio.


Decidida a no rendirme, empecé a buscar maneras y/o apoyos para poder reabrir el negocio lo más pronto posible. Todos me decían que lo mejor era que solicitara un crédito, pero la verdad no estaba completamente segura de sí era buena idea o no. Tenía miedo de que, al tenerlo, no lograra utilizarlo de manera correcta, no pudiera pagarlo a tiempo y que afectara mi historial crediticio. Empecé a informarme más acerca del tema y ahí fue cuando decidí solicitarlo, en este caso fue uno muy común, un préstamo del banco. Comencé a recopilar todos los documentos que necesitaba para poder solicitarlo, y al tenerlos, procedí a realizarlo. Afortunadamente, me lo autorizaron y escogí el plazo que más se ajustaba a mi capacidad de pago.


Con el crédito ya autorizado, logré reabrir la cafetería y pagar ciertas cosas que debía, pero necesitaba tener estrategias de venta para que el negocio no volviera a caer y también para poder pagar el préstamo solicitado (en el tiempo estimado).


Se me ocurrió la idea de crear tarjetas de clientes frecuentes y de regalo. La mecánica era que había 3 tipos de tarjetas (de $300, $400 y $500), comprabas una y dentro de un mes podrías usarla y tener café y alimentos gratis hasta que se agotara el crédito. Gracias a esta estrategia, mi negocio logró recuperarse rápidamente, así que opté por seguir incluyendo las tarjetas durante varios meses.


Hoy en día, la cafetería ha crecido bastante y hemos logrado abrir una segunda sucursal, además con la ayuda de los socios, mi equipo y las redes sociales, las ventas han aumentado de una manera impresionante, superando las metas que teníamos planeadas durante el año y por supuesto, he estado pagando el crédito adquirido sin ningún problema.


Con esta experiencia que me tocó vivir, de verdad entendí la importancia de los créditos, claramente debes de elegir uno que se adapte a tu vida y a tus necesidades y lo más importante, uno que puedas pagar en el tiempo estimado, para que en un futuro no tengas problemas.


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